-
Llorar sin aprender.
-
Levantarte un día sin saber qué hacer.
-
Tener miedo a los recuerdos y dejar de sonreír a los problemas.
-
Abandonar la lucha por lo que quieres y dejarlo todo por miedo.
-
No buscar tu felicidad, ni convertir en realidad tus sueños.
-
No demostrar tu amor, y hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.
-
Abandonar a tus amigos, olvidar lo que vivieron juntos y llamarles sólo cuando los necesitas.
-
No ser tú ante la gente y hacerte el gracioso para que te recuerden.
-
Fingir que las personas no te importan.
-
Olvidar a toda la gente que te quiere.
-
No hacer las cosas por ti mismo y crear tu propia historia.
-
Tener miedo a la vida y a sus compromisos.
-
No vivir cada día como si fuera un último suspiro.
-
Echar a alguien de menos sin alegrarte.
-
Olvidar sus ojos, su risa, todo… porque vuestros caminos han dejado de abrazarse.
-
Olvidar tu pasado y pagarlo con tu presente.
-
No intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, y no entender que cada uno tiene su camino y su felicidad.
-
No tener un momento para la gente que te necesita.
-
No comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
-
No vivir tu vida con una actitud positiva.
-
No pensar que podemos ser mejores.
-
No asimilar que sin ti este mundo no sería igual.
-
No creer en Dios y dejar de darle las gracias por tu vida.
Pablo Neruda